Los principales parásitos del gato

Los parásitos pueden afectar a cualquier gato, aunque el riesgo no es el mismo para todos. La edad, si vive exclusivamente en casa o tiene acceso al exterior, si caza, si convive con otros animales o si ha tenido pulgas son algunos de los factores que debemos tener en cuenta.

Además, un gato puede tener parásitos sin mostrar síntomas evidentes. Cuando aparecen, pueden ser tan poco específicos como diarrea, vómitos, pérdida de peso, picor o cambios en el aspecto del pelo.

Conocer los más habituales nos ayuda a prevenirlos y, sobre todo, a saber cuándo conviene consultar.

Parásitos externos

Pulgas

Las pulgas son uno de los parásitos externos que podemos encontrar con más frecuencia en los gatos. Y sí: un gato que no sale de casa también puede tener pulgas.

Algunos gatos apenas muestran molestias, mientras que otros presentan picor intenso, se lamen o se rascan más de lo habitual, pierden pelo o desarrollan pequeñas lesiones y costras, especialmente si tienen hipersensibilidad a la picadura.

Además, las pulgas tienen otra importancia: pueden transmitir Dipylidium caninum, una tenia intestinal. El gato puede infectarse al ingerir una pulga parasitada mientras se acicala.

Cuando existe una infestación, no basta con pensar únicamente en el gato. Gran parte del ciclo de la pulga se desarrolla en el ambiente, por lo que puede ser necesario actuar también sobre el entorno y valorar a los demás animales que conviven en casa.

Ácaros del oído

Los ácaros pueden provocar una otitis muy molesta. Podemos observar que el gato se rasca las orejas, sacude frecuentemente la cabeza o presenta abundante secreción oscura en el conducto auditivo.

Estos signos también pueden aparecer en otros tipos de otitis, así que ver cera oscura no significa automáticamente que haya ácaros. Para saber qué está ocurriendo debemos examinar el oído y, cuando sea necesario, estudiar una muestra.

¿Y las garrapatas?

Son menos habituales en gatos que las pulgas, especialmente en animales que viven exclusivamente en interior, pero también pueden aparecer, sobre todo en gatos con acceso al exterior.

Si encontramos una garrapata adherida a la piel, debe retirarse correctamente. Si no sabéis cómo hacerlo o tenéis dudas, podemos retirarla en consulta.

Parásitos internos

Lombrices intestinales: Toxocara

Toxocara cati es uno de los parásitos intestinales más importantes del gato, especialmente en gatitos.

La infección puede producirse al ingerir huevos presentes en el ambiente o pequeños animales que actúan como huéspedes. Los gatitos también pueden adquirir Toxocara cati a través de la leche materna.

Muchos gatos infectados pueden no mostrar síntomas. Cuando la carga parasitaria es elevada, especialmente en animales jóvenes, podemos encontrar diarrea, vómitos, peor condición corporal o un abdomen más abultado.

Toxocara también tiene importancia desde el punto de vista de la salud pública, ya que puede afectar a las personas. Una correcta higiene y un programa de control parasitario adaptado al gato ayudan a reducir este riesgo.

Tenias

Las tenias son gusanos planos que viven en el intestino.

Una de las más conocidas es Dipylidium caninum, estrechamente relacionada con las pulgas: el gato puede infectarse al ingerir una pulga infectada durante el acicalamiento.

En ocasiones podemos descubrir pequeños segmentos blanquecinos alrededor del ano, en su cama o en las heces, con un aspecto parecido a pequeños granos de arroz.

Los gatos que cazan también pueden exponerse a otras especies de tenias a través de sus presas.

Por eso, cuando existe una infección por Dipylidium, controlar las pulgas es una parte fundamental del tratamiento y de la prevención de nuevas infecciones.

Giardia

Giardia no es un gusano, sino un parásito microscópico que vive en el intestino.

Puede provocar diarrea aguda o recurrente, aunque también hay gatos infectados que no presentan síntomas. Tiene especial importancia en animales jóvenes y en lugares donde conviven varios gatos.

No podemos diagnosticarla simplemente mirando las heces. Si existe sospecha, pueden ser necesarias pruebas específicas y, si se confirma, además del tratamiento hay que prestar atención a la higiene para disminuir las posibilidades de reinfección.

Coccidios

Los coccidios son también parásitos microscópicos intestinales.

En gatos adultos pueden pasar desapercibidos, pero en gatitos y animales jóvenes pueden provocar diarrea y otros trastornos digestivos.

El análisis de las heces puede ayudarnos a detectarlos y a decidir si es necesario tratar.

¿Qué síntomas pueden hacernos sospechar?

No existe un único síntoma que nos diga que un gato tiene parásitos. Podemos observar, entre otros:

  • Diarrea persistente o que aparece y desaparece.
  • Vómitos.
  • Moco o sangre en las heces.
  • Pérdida de peso o dificultad para ganarlo.
  • Abdomen abultado, especialmente en gatitos.
  • Picor, rascado o lamido excesivo.
  • Pérdida de pelo o aparición de costras.
  • Molestias en los oídos o sacudidas frecuentes de cabeza.
  • Pequeños segmentos parecidos a granos de arroz alrededor del ano o en las heces.
  • Gusanos visibles en las heces o, en algunas ocasiones, en el vómito.

Estos síntomas también pueden aparecer por muchas otras causas.

Por eso, si persisten, es preferible averiguar qué está ocurriendo antes que administrar un antiparasitario simplemente “por si acaso”.

¿Un gato que no sale de casa puede tener parásitos?

Sí. Vivir exclusivamente dentro de casa reduce algunos riesgos, pero no los elimina completamente.

Además, no todos los gatos de interior tienen el mismo estilo de vida: pueden convivir con perros que salen a la calle, con otros gatos, tener ocasionalmente pulgas o cambiar sus circunstancias a lo largo del tiempo.

Por eso, cuando establecemos una pauta preventiva, valoramos al gato de forma individual.

¿Cómo sabemos si tiene parásitos?

A veces tenemos una pista muy evidente, como encontrar una pulga, un gusano o segmentos de tenia. Pero no ver parásitos no significa que no estén presentes.

Dependiendo de los síntomas y del parásito que sospechemos, podemos estudiar una muestra de heces mediante diferentes técnicas o valorar si son necesarias otras pruebas.

En Centre Veterinari La Salut disponemos de laboratorio propio, lo que nos permite realizar parte del estudio en la propia clínica y decidir qué pruebas tienen sentido en cada caso.

Si vuestro gato tiene diarrea o sospecháis de parásitos intestinales, si podéis, traed una muestra reciente de heces a la consulta.

¿Cada cuánto hay que desparasitar a un gato?

No existe una frecuencia única adecuada para todos los gatos.

Un gato adulto que vive exclusivamente en un piso no tiene la misma exposición que un gato que sale al exterior, caza o convive con otros animales.

También influyen la edad, la alimentación, la presencia de pulgas y determinadas circunstancias de las personas con las que convive.

Según el riesgo individual, podemos establecer una pauta preventiva y valorar cuándo resulta útil realizar controles de heces.

El objetivo no es desparasitar más, sino hacerlo cuando corresponde y de la forma adecuada para cada gato.

¿Qué podemos hacer para prevenirlos?

La prevención empieza por conocer el riesgo de cada animal.

Mantener limpio el arenero y retirar las heces diariamente, controlar las pulgas, evitar el consumo de carne cruda o de presas y utilizar los antiparasitarios adecuados cuando estén indicados son algunas de las medidas que ayudan a reducir el riesgo.

Si conviven varios animales en casa, también debemos tenerlos en cuenta al establecer el plan de prevención.

Toxoplasmosis y embarazo: ¿tengo que preocuparme por mi gato?

No. Estar embarazada no significa que tengas que alejarte de tu gato.

Todavía existe la creencia de que convivir con un gato durante el embarazo supone por sí mismo un riesgo de toxoplasmosis. Sin embargo, para infectarse a través de las heces de un gato tienen que coincidir varias circunstancias: el gato debe estar eliminando el parásito, las heces deben permanecer el tiempo suficiente para que los ooquistes se vuelvan infectivos y, finalmente, estos deben llegar accidentalmente a la boca.

Por eso, unas medidas tan sencillas como retirar las heces del arenero diariamente y lavarse bien las manos reducen enormemente este riesgo. Durante el embarazo, si otra persona puede encargarse del arenero, mejor; si no, puede limpiarse utilizando guantes y manteniendo una buena higiene.

Y hay algo que muchas veces se pierde cuando toda la atención se centra en el gato: existen otras vías importantes de infección por Toxoplasma, como consumir carne cruda o poco cocinada o frutas y verduras contaminadas que no se hayan lavado correctamente.

Por tanto, embarazo y convivencia con gatos son perfectamente compatibles. La mejor herramienta no es tener miedo al gato, sino conocer cómo se transmite realmente la toxoplasmosis y tomar unas precauciones sencillas.

Si estás embarazada y tienes dudas sobre el riesgo relacionado con tu gato, podemos orientarte sobre sus hábitos y factores de riesgo. Para todo lo relacionado con tu salud durante el embarazo, consulta con tu médico o matrona.

¿Los parásitos de los gatos pueden afectar a las personas?

Algunos sí.

Determinados parásitos tienen potencial zoonósico, como Toxocara. Esto no significa que convivir con un gato represente un peligro: una buena higiene y un control parasitario adecuado reducen considerablemente el riesgo.

La retirada diaria de las heces del arenero y el lavado de manos son medidas sencillas especialmente importantes en hogares con niños pequeños o personas con mayor vulnerabilidad.

¿Cuándo conviene traerlo al veterinario?

Conviene consultar si vuestro gato presenta diarrea persistente o recurrente, vómitos, pérdida de peso, sangre en las heces, picor intenso, lesiones en la piel o si habéis observado pulgas, gusanos o pequeños segmentos alrededor del ano.

También podemos revisar su pauta preventiva aunque esté perfectamente bien, especialmente si ha cambiado su forma de vida: empieza a salir al exterior, caza, llega otro animal a casa o habéis tenido un problema de pulgas.

En Centre Veterinari La Salut, en Gràcia (Barcelona), podemos valorar el riesgo individual de vuestro gato y, cuando esté indicado, realizar las pruebas necesarias para saber qué está ocurriendo y establecer el tratamiento o la prevención más adecuados.

¿Habéis observado alguno de estos síntomas o queréis revisar la pauta de desparasitación de vuestro gato?

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